La Zona Gris
No sé si te pasa, pero a veces dejamos que un mal momento decida cómo se va a sentir todo el día. Algo sale mal en la mañana y automáticamente sentimos que el día “ya se dañó”. Entonces llegamos a la noche cansados, saturados y con la sensación de que ya no queda mucho por rescatar.
Y aunque sí hay cosas que simplemente se sienten mal, también he aprendido algo importante: no todo tiene que ser en blanco o negro.
No todo tiene que estar perfecto para sentirnos bien. Y un mal momento no necesariamente tiene que convertirse en una mal día.
Creo que vivimos con demasiada presión de sentirnos completamente bien o completamente mal. Productivos o perdidos. Motivados o agotados. Como si no existiera nada en la mitad. Pero la vida real casi siempre pasa en el gris. Y honestamente, creo que este blog nace exactamente por eso.
Porque siento que tengo mucho por decir. Y también porque últimamente me cansa un poco vivir rodeada de mensajes que convierten absolutamente todo en extremos. Todo parece exigirnos una postura absoluta: o estás creciendo o estás estancado, o estás sanando o estás roto, o tienes todo claro o estás perdiendo el tiempo. Y no sé… tal vez no pasa nada si hoy estamos un poquito perdidos. Si todavía estamos entendiendo cosas, si decidimos dejar atrás una estabilidad por perseguir algo que nos hace sentir más vivos. Tal vez no todo tiene que resolverse hoy.
A mí, honestamente, me ha hecho muchísimo bien aprender a abrazar esa zona gris. Entender que entre todas las cosas que no puedo controlar, todavía hay algo que sí puedo decidir: la intención que pongo en los pequeños momentos.
A veces para mí eso significa prender una vela mientras trabajo. O poner una bruma en mi cuarto y organizar el clóset después de un día pesado. Darme una ducha larga. Leer un rato. Poner música mientras me arreglo para salir. Hacer algo pequeño que le diga a mi mente: tengo el poder de transformar mi hoy.
Y no, no creo que una vela te cambie la vida.
Pero sí creo que hay pequeños gestos que cambian la forma en la que habitamos un momento. Y a veces eso basta para sentir que respiramos un poco mejor. Por eso quería abrir este espacio así: como una zona gris, sin juicios.
Un lugar donde podamos decir que estamos cansados sin que alguien nos diga conformistas. Donde podamos pensar primero en nosotros sin sentirnos egoístas. Donde podamos aceptar que no siempre tenemos claridad absoluta sobre lo que estamos haciendo. Porque no, aquí no encerramos emociones, pensamientos o personas en una sola palabra.
Y por eso justo aquí, entre ser tormenta o serena, decidimos ser tormenta serena. Dos cosas que no tienen sentido, pero juntas se ven perfectas si tú lo decides.

